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La importancia de la buena gestión de los asuntos de familia se basa en la elaboración de un Protocolo Familiar (PF)


Uno de los temas de gestión que más preocupan a las empresas rurales es la gestión de la empresa familiar y, si bien muchas reconocen la importancia de la buena gestión de los asuntos de familia, pocas elaboran un Protocolo Familiar (PF) que ayude en estos asuntos.

Muchas veces se hace difícil hablar de ciertos asuntos patrimoniales dentro de la familia y por lo tanto el tema tiende a postergarse. Cuando las cosas van bien, no hay razones para afrontar las dificultades de la tarea y cuando las cosas empiezan a ir mal ya es demasiado tarde.

Esta trampa lógica ha alcanzado a muchísimas empresas familiares, en cambio las familias que superaron el bloqueo han logrado establecer las bases y acuerdos necesarios para encauzar la resolución de conflictos que con seguridad sobrevendrán con el tiempo. Definitivamente, estas familias están mejor preparadas para afrontar el futuro.

Cinco características para el éxito en la empresa familiar

1. Tienen una cultura instalada de comunicación clara y abiertamente sobre los temas importantes de la empresa familiar.

2. La mayoría de sus miembros entienden el valor y la utilidad del protocolo como instrumento de gestión.

3. Cuentan con líderes familiares convencidos de la necesidad de ponerse a trabajar y de convencer a los miembros que están en desacuerdo

4. Supieron aprovechar tiempos de bonanza y de relativa calma familiar.

5. Contaron con algún asesor o persona allegada que les sirvió de conductor en la tarea de elaboración.

Consejos para un protocolo

1. Lograr consenso familiar e identificar figuras de autoridad: es muy importante lograr que las personas de mayor autoridad e influencia en la familia estén convencidas de las ventajas de elaborar un PF para que ellos a su vez convenzan a los demás.

2. Evitar épocas donde hay luchas por el poder: el PF se elabora para dar un cauce de solución a los naturales conflictos y diferencias que hay en la familia. Si los conflictos están desatados es muy difícil lograr un clima lo suficientemente razonable para acordar.

3. Empezar por temas de menor conflictividad y bien prácticos: empezar por los temas más inmediatos y sencillos de acordar sobre los cuales la familia pueda construir consensos y probar que es factible y positivo sentarse a conversar.

4. Recordar que es más importante el proceso que el documento final: el proceso de elaboración de los temas del PF va a manifestar los diferentes puntos de vista e intereses de cada miembro familiar. El resultado final del PF es un documento que compromete a los miembros, pero la calidad de ese documento depende de la amplitud y apertura que hubo antes en el proceso de elaboración.

5. Evaluar la necesidad de una ayuda profesional externa: es muy probable que la familia no cuente con la experiencia necesaria o no tenga las “figuras de autoridad” que permitan una participación equilibrada y razonable de sus miembros. En esos casos es conveniente hacer participar a terceros capacitados para facilitar y moderar la tarea.

6. Hacer un mapa de resistencias, quién y por qué: debe hacerse el mayor esfuerzo de inclusión posible para lo cual es necesario un entendimiento del quién y del porqué de las resistencias. Ignorar las resistencias es inútil y muy peligroso, es más inteligente reconocerlas y trabajar sobre sus razones.

Vía: Juan Manuel Barrero para La Nacion.


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