El oficio que une generaciones: la historia de Aberturas Tomaselli.

Hay historias que se construyen con trabajo, paciencia y la voluntad de una familia que decide convertir un oficio en un proyecto que perdura. La trayectoria de Aberturas Tomaselli en Tres Arroyos es una de esas historias: comenzó en 1922, pasó por etapas de enorme producción, resistió un siniestro devastador y, tras sucesivas generaciones, llega al presente manteniendo el oficio como eje.

Raíces de madera: los comienzos de un legado familiar.

El punto de partida fue 1922, cuando Don Valentín Tomaselli, inmigrante de origen italiano, abrió una fábrica dedicada a la fabricación de mesas y sillas en la esquina de Hipólito Yrigoyen y 25 de Mayo, en la ciudad de Tres Arroyos. Con el tiempo la actividad evolucionó hacia la carpintería de obra y, más tarde, hacia la fabricación estándar de aberturas de madera.

Para 1940, la empresa ya era una industria de gran porte: contaba con 70 empleados y una producción impresionante —200 sillas y 100 mesas por día—, con distribución exclusiva a través de la firma Alberto J. Trellini de Bahía Blanca. Ese volumen de trabajo la convirtió en un referente regional, símbolo del oficio y de la capacidad productiva local.

Sin embargo, la historia no fue lineal. En 1954, un incendio de grandes proporciones destruyó totalmente el establecimiento. Fue un momento crítico: el propio personal, vecinos y voluntarios colaboraron para salvar algunas máquinas. Esas máquinas fueron rebobinadas en el taller electrotécnico de De la Penna, en la avenida Rivadavia y Pueyrredón; parte de ese equipamiento —remozado y puesto en funcionamiento— sigue formando parte del patrimonio productivo de la empresa.

La reconstrucción y la continuidad llevaron a un nuevo capítulo en 1962, cuando el establecimiento se trasladó a su propio y amplio local en Alberdi 140, dirección donde hoy continúa funcionando. Ese espacio permitió estabilizar la producción, profesionalizar procesos y mantener la identidad del oficio frente a las transformaciones del mercado.


Una historia que se sigue escribiendo en familia.

Con el paso de las décadas la empresa supo combinar tradición y modernización. Tras cumplir 100 años, la compañía amplió su oferta y hoy comercializa todo tipo de aberturas con los más altos estándares del mercado, además de brindar asesoramiento personalizado a sus clientes.

En 2025, la firma Tomaselli e hijos está conformada por Eduardo José Tomaselli, continuador de la empresa, junto a sus hijos Emiliano e Ignacio. Ellos conducen el negocio con los mismos principios que guiaron a sus antecesores, Valentín y Raúl: honestidad, disciplina y orgullo por el trabajo bien hecho.

Así, lo que comenzó como un pequeño taller de mesas y sillas en 1922 sigue vivo más de un siglo después, testimonio de un legado familiar que se renueva generación tras generación.

Fuente: Adaptado a partir del artículo original publicado en La Voz del Pueblo , «El Rincón de Errea: la empresa que llegó a fabricar 100 mesas y 200 sillas por día»

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