Cumplir 70 años representa una declaración de resiliencia, adaptación y éxito generacional. Esta es la historia de una empresa que, desde el norte argentino, ha transformado el mercado gráfico, manteniendo su esencia familiar y su espíritu pionero a lo largo de seis décadas. Su trayectoria es la prueba de que la mezcla de tradición, vanguardia tecnológica y calidez humana puede forjar un legado inquebrantable.

De Bérgamo al Primer Offset del Norte.
La pasión por la impresión de la familia Crivelli se remonta a Bérgamo, Italia, donde el fundador, Gian Paolo Crivelli, aprendió el oficio junto a su padre, Giuseppe.
Sin embargo, el destino familiar tomó un giro irónico: tras la guerra, un decreto en Italia prohibió que más de un miembro de la misma familia trabajara en el mismo establecimiento. Esta política, que buscaba evitar la concentración familiar en las empresas, forzó la decisión de Gian Paolo de buscar nuevos horizontes. Su camino lo llevó primero a Suiza y París, donde forjó una amistad trascendental con Monseñor Roncali (futuro Papa Juan XXIII), quien facilitaría su «boleto de entrada a América».
En 1948, Gian Paolo llegó a Argentina. Tras un tiempo dedicado a la docencia en Salta, su espíritu emprendedor lo llevó a fundar su propia imprenta en 1955. Con el único capital de su experiencia y voluntad, Gian Paolo no solo creció rápidamente, sino que impulsó la transformación tecnológica al ser la primera en introducir el sistema de impresión offset en el norte argentino.

Paralelamente al crecimiento de su empresa, Gian Paolo fue designado Vicecónsul de Italia en Salta, una función que ejerció ad honorem hasta los 70 años. Debido a la carga de sus múltiples tareas comenzó a delegar algunas responsabilidades de la empresa en sus hijos, Silvana Crivelli y Franco Crivelli. Este acto de confianza y visión preparó el camino para que la segunda generación asumiera progresivamente la dirección y continuara con el éxito de Artes Gráficas Crivelli.
Rápidamente, la empresa se ganó la confianza del mercado, encargándose durante años de la impresión de cheques para pequeños bancos en Salta, Jujuy y Tucumán, así como de la impresión de loterías y tómbolas en todo el norte.
Su expansión geográfica es prueba de su solidez: la empresa atiende una amplia cartera de clientes a lo largo del Norte Argentino y cuenta con una sucursal clave en Tucumán.
Tres Generaciones de Crivelli y el Compromiso con la Vanguardia.
Superar las décadas implica sortear crisis, transformaciones tecnológicas y cambios de mercado. La segunda generación, liderada por Silvana y Franco, asumió este desafío, guiando a la empresa a través de la digitalización, automatización de los procesos y las continuas actualizaciones tecnológicas, incorporando la impresión digital sin renunciar a sus raíces.
La clave de su permanencia, que hoy celebran con este gran aniversario, reside en la adaptación sin perder sus valores esenciales.
Como destacan sus directivos, el esfuerzo siempre ha sido mantener la calidad y la atención al cliente heredadas del fundador, logrando ser un referente con prestigio en el norte del país. Su enfoque se centra en la Calidad Total (que abarca desde la cordialidad hasta el consejo experto) y una fuerte Ética empresarial, demostrando un compromiso de largo plazo con clientes, proveedores y la comunidad.

Hoy, con la tercera generación ya integrada en la dirección, la empresa de familia demuestra que su vocación de servicio está más viva que nunca. Esta armonía familiar y la filosofía de sumar talentos desde la convicción garantizan que el legado de calidad y vanguardia continuará imprimiendo historia por muchos años más.
Fuente: Adaptado a partir del artículo original publicado en InSalta , «Artes Gráficas Crivelli, tres generaciones dedicadas a la impresión de calidad» y su sitio web institucional https://agcrivelli.com.ar/nosotros/




